mar del plata

El verano empezó a pedir pista con un sol radiante

Ahora sí, parece que el otoño de los primeros días del año se termina. La Feliz vivió ayer su mejor día en lo que va del 2015 pero, según se estima, apenas fue un adelanto de lo que viene y que empezó a desplazar el malhumor que se estaba apoderando de los turistas para dar paso a un marcado entusiasmo.

Un cielo completamente despejado hizo que el sol estirara las piernas y se ubicara como rey de la jornada. Claro que el aire fresco, que se hizo más notorio en las proximidades del mar en un hotel en mar del plata, sólo le permitió a los más valientes (y por supuesto a los niños) internarse en el mar para iniciar el desafío acostumbrado a las olas. El resto debió conformarse con disfrutar del sol en todas las playas marplatenses, que se vieron invadidas por el entusiasmo contenido de los miles de turistas que esperaban el sol.
El termómetro, pese a la presencia implacable del sol, apenas superó los 20 grados, que no alcanzaron para darle la bienvenida al verano, algo que sí se espera para la jornada de hoy que, según los pronósticos, tendrá una máxima por arriba de los 32 grados.
Por eso, los turistas aprovecharon el domingo soleado para realizar un ensayo general del verdadero arranque de enero en materia climatológica. Si bien ni se descartan algunos chaparrones para esta semana que comienza, la mayoría de los pronosticadores coinciden en el calor y los días propios de verano irán ganando fuerza a partir del próximo fin de semana.
La noche por demás fría del sábado (que en Punta Mogotes se cerró con el primer recital de música popular del verano con Raúl Lavié, Alejandro Lerner y Tan Biónica y en Punta Iglesias con Miranda) limpió el cielo y dio lugar a un domingo espléndido que, desde la primera hora de la mañana y hasta la misma puesta del sol (a las 20.10) no mostró una sola nube.El verano empezó a pedir pista con un sol radiante
Así la gente aprovechó para desayunar temprano (los que trasnocharon siguieron de largo) y preparar los petates para salir a la playa. La mayor afluencia se vio en los balnearios provistos de carpas que ofrecen la posibilidad de encontrar reparo a una brisa fresca que nunca mermó y que, después de las 17, se hizo bastante más molesta.
Con los más jóvenes hubo que aplicar una psicología especial; ellos no sufren del frío por lo que, explicarles que ‘todavía no se puede entrar al mar’ no fue una tarea sencilla. El agua, en la orilla, estaba a temperatura agradable, pero ya después de la altura de las rodillas, la cosa se empezaba a complicar para los que no admitieron un ‘esperá a mañana’ por parte de los hijos que quisieron entrar al mar, por lo que asistieron a la pileta de su hotel en mar del plata.
Lo peor, para los osados bañistas, era salir: ‘El agua se banca. El tema está cuando salís, el chiflete es tremendo’, detalló Daniel, de Wilde, mientras arrastraba a su pequeño para que abandonara el mar.
Por ese fresco, la jornada de playa no pudo prolongarse hasta tarde, circunstancia que le permitió a más de uno planificar una cena temprano y un paseo con el abrigo correspondiente.
Hubo cartas, mate, churros y hasta el inicio oficial de la temporada de burako, entre los veraneantes de más edad.

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