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Un robot no hará daño a un ser humano

El argumento de Runaround, un relato de ciencia ficción publicado en 1942 por el escritor y bioquímico, Isaac Asimov, se está convirtiendo en una realidad. Asimov, establecía 3 leyes básicas con las que los robots tenían que ser diseñados para evitar que se rebelasen contra sus creadores, los humanos. Señalaba que en caso de que alguna de estas tres normas se incumpliese, el robot se apagaría inmediatamente.

  1. Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda Ley.

Siguiendo la senda de las tres leyes básicas de Asimov, la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo se ha puesto manos a la obra y ha presentado un informe, en el que se establecen una serie de propuestas para regular el avance de la robótica.

El desarrollo, a pasos agigantados, de la inteligencia artificial y de la robótica, es un hecho y como tal hay que adaptarse a esta nueva realidad y establecer unas normas éticas que normalicen su utilización.

Sin duda, todo esto podría parecer todavía una quimera, pero hablamos de un mundo en el que ya existen coches que no necesitan conductor, y en el cual hay una preocupación latente de que en un futuro el trabajo de las maquinas pudiese reemplazar al de los humanos. Ante este hecho han saltado las alarmas y se está estudiando la posibilidad de implantar un renta básica universal.

Las cuestiones que se plantean en este informe son fundamentales. Una de las más significativas, es la de considerar a ciertos robots como personas electrónicas y como tal tendrían derechos y obligaciones. También se advierte a los dueños de tecnología robótica que deben de usarla con prudencia, evitando que provoquen cualquier tipo de daño a los seres humanos. Para ello piden la creación de una agencia europea, dedica especialmente a regular la inteligencia artificial. Otro de los puntos más llamativos: especifica que los robots han de estar dotados de un botón de la muerte, que permita desactivarlos en caso de emergencia.

El informe incluso plantea la posibilidad de que los robots puedan superar la capacidad de los humanos en unas pocas décadas. Aquí entraría el concepto de singularidad tecnológica, del que se escuchó hablar en 1993 en una conferencia de la NASA, en la que el matemático Vernor Vinge afirmaba algo tan alarmante como que: “De aquí a treinta años, tendremos los medios tecnológicos para crear inteligencia superhumana. Poco después, la era humana habrá acabado.”

Aun habrá que esperar unos años para ver si una afirmación tan catastrófica podría llegar a convertirse en realidad, y si realmente “la maquina ultra inteligente” como la denominaba el matemático, será muy superior a la mente humana.

Fuente: http://www.muyinteresante.es/tecnologia/articulo/un-robot-no-hara-dano-a-un-ser-humano-381484918166